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Comision Direcitva

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Estatuto del Centro Militar


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Reglamento Gral. y Electoral 2013


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Entrevista al Cnel. Carlos Silva Valiente


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Entrevista al Gral. Guido Manini Rios


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Mensaje de Despedida del Sr.Comandante en Jefe del Ejército Don Guido Manini Rios


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La Comisión Directiva del Centro Militar entiende que el texto de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas que fue votado en el Senado por la alianza de votos entre el partido Frente Amplio y el Partido Independiente, es una muestra notoria del desconocimiento de la realidad profesional del factor militar que domina a este gobierno y a sus ocasionales socios políticos. El contenido de esa pieza presenta graves inconsistencias y favorece la generación de problemas sin innovar positivamente en ningún aspecto medular. Es evidente que en la redacción de la ley prevalecieron más los prejuicios, la ignorancia de la realidad y en algunos casos un espíritu de encono hacía las Fuerzas Armadas, que una sincera voluntad de establecer pautas imparciales para fijar seriamente el encuadre y el normal desenvolvimiento de las tareas inherentes a la esfera militar. Algunos aspectos que ilustran el extravío que denunciamos son los siguientes:
1_ Ascenso solo por vacantes reales. (art. 96). Esto producirá un envejecimiento en los diferentes grados. Se disminuye notoriamente la necesaria movilidad ascendente, lo que repercute también en las previsiones que deben realizar las Escuelas de Formación de Oficiales para el ingreso de alumnos. Por otra parte, podría llevar a la baja del militar (despido), por causas ajenas a su voluntad, por ejemplo, por permanecer en su grado más allá del tiempo máximo de permanencia en el mismo, según se indica en el art. 109 del proyecto.
2_ Se agregan causales de Baja (o despido). (arts.37,54-9, 68-B y D, 96-G, 109, 111, 132, 141, 142, 157, 159) Lo más preocupante es la baja por la comisión de faltas que no constituyen delitos. El fin de sancionar faltas en el ámbito militar es corregir actitudes o situaciones en beneficio del mejor cumplimiento del servicio. La aparente discrecionalidad de poder dar de baja por ello es exagerada. Cuando una falta es de mucha entidad debería pasar a la órbita de la Justicia Militar, la que puede disponer la baja como sanción principal o complementaria de la pena impuesta.
3_ Afectación del régimen sancionatorio. Las sanciones disciplinarias son un acto del servicio para reafirmar la disciplina. Son aplicadas en toda circunstancia de tiempo y lugar. El superior facultado está obligado a ejercerla y se considera falta grave no hacerlo (arts. 127 y 128). El mismo art. 128, más adelante, establece que por la naturaleza de los hechos o de la entidad de la sanción, corresponde conferir la oportunidad de presentar sus descargos y articular su defensa en forma previa a la eventual sanción. Ambos conceptos se encuentran en contradicción porque en el ámbito de las faltas, estas deben ser sancionadas de inmediato, mientras que la evaluación de su gravedad para indicar el alcance de la sanción es una instancia posterior. De ese análisis puede surgir además la presunción de un delito, por lo tanto, se le dará participación a la justicia competente sin perjuicio de las medidas disciplinarias ya adoptadas. En todos los casos, existen procedimientos de reclamo o defensa que aseguran las garantías del debido proceso.
4_ Incorpora sanciones disciplinarias de un año de duración las que son superiores a los máximos actuales. (art. 68-D-1) Se modifican de hecho los reglamentos de disciplina con una sanción que se entiende que es excesiva. Si la falta fuera tan grave que ameritara un año de sanción debería ser un delito militar. Por otra parte, la ley no prevé la homogeneización de los reglamentos disciplinarios de las diferentes Fuerzas, expresando simplemente que "no se opongan a ella."
5_ Modificacién arbitraria de la cantidad de Oficiales Generales y Superiores en actividad (arts. 41, 42) La ley no ofrece ningún fundamento para justificar la reducción, ni en el proyecto original ni en su modificación. El Ejército es quien pierde proporcionalmente más Oficiales Generales y Superiores, sin haberse analizado la situación funcional con sus jerarcas.
6_ Se contradice al fijar las pautas para el ascenso de Oficiales Superiores a la categoría de Oficial General. En el art. 109 son incluidos en las pautas de tiempos mínimos para poder concursar para el ascenso, cuando en realidad dicho ascenso es conferido por el Poder Ejecutivo por selección, entre los que reúnan las condiciones y con previa venia legislativa, de acuerdo a lo ya establecido en el art. 102, una página antes.
7_ Curso de Estado Mayor para el ascenso a Oficial General o Almirante (art. 102) Si bien es positiva la intención de que los Oficiales Generales cuenten con la mayor preparación antes de acceder al cargo, tanto la naturaleza de dicho curso como la etapa de la carrera en la que se realiza, que podría ser de hasta 15 años antes de que tenga posibilidades de ascenso, torna inadecuada esa exigencia. Se debería sustituir por un curso de mayor actualización y en línea con las nuevas responsabilidades que habrían de desempeñar.
8_ Admisión de ciudadanos legales en las Escuelas de Oficiales (art. 54) La tradición nacional es similar a la de otros países, por ejemplo, Chile y Argentina, en el sentido de vedar el ingreso de ciudadanos legales a las escuelas de oficiales y solamente admitirlos como Personal Subalterno. En una sociedad de pocos habitantes, no debe haber duda alguna del compromiso prioritario de los ciudadanos naturales para la conducción de la defensa de la Patria.
9_ Imposición del concurso como único procedimiento para el ascenso (art. 100) En el presente coexisten los sistemas de antigüedad, concurso y selección. La realidad es muy diferente según la Fuerza de que se trate, por lo que se debe mantener la diversidad de procedimientos para el ascenso, según las necesidades de cada Fuerza para el mejor cumplimiento del servicio. En las condiciones impuestas por esta ley, el ocupar únicamente vacantes reales reducirá la movilidad ascendente produciendo estancamiento en los escalafones, pudiéndose llegar inclusive a la baja del Personal, sin derecho a retiro, por haber alcanzado el máximo de tiempo en su mismo grado.
10_ Uso del grado y el uniforme por alguien que pidió la baja. (art. 156( No corresponde, ya que al ser "baja" deja de tener Estado Militar y por lo tanto queda totalmente apartado de las FF.AA. Si hiciera un uso inadecuado de su grado o uniforme, no existirían los medios idóneos para corregir esas inconductas. No se lo podría sancionar, ni someter a un tribunal de honor, ni obligar a corregir su conducta.
11_ Afectación a los médicos militares que ingresan al régimen de Residencias Medicas Hospitalarias (art. 85) Se les suspende el ejercicio de su grado y no se computa ese tiempo para el ascenso ni la antigüedad. La posición institucional debe ser exactamente la opuesta: se los debe alentar a perfeccionarse en su carrera y volcar sus conocimientos en la práctica diaria, sin que ello les signifique un perjuicio funcional.
12_ Hace referencia a un descuento salarial por inasistencia. (art. 81-L) En las Fuerzas Armadas las inasistencias son pasibles de sanción disciplinaria pero no se verifican descuentos salariales.
13_ Incorpora casuística de tipo económico en una ley orgánica. El art. 71 hace referencia a "Cantinas Militares" y la forma de cobrar sus prestaciones. El eventual problema es resorte de una Ley de Presupuesto y no de una Ley Orgánica.
14_ Eliminación de las figuras "Suspensión del Estado Militar" y "Disponible" Se elimina las referencias a la situación de "Suspensión del Estado Militar" y "Disponible", que permitían la designación para ocupar el cargo de Ministro de Estado, o que resultaran electos para un cargo político. De esta forma, para ocupar esos cargos a partir de ahora, el militar deberá estar en situación de pasividad, que en la vida militar no tiene retorno en las mismas condiciones como para continuar la carrera, a diferencia de lo que ocurre con otras profesiones.
15_ Deja sin resolver situaciones comunes a las Fuerzas Armadas y las transfiere a las leyes orgánicas de cada Fuerza La falta de un criterio uniforme establecido en la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas para diversas situaciones comunes a ellas, será seguramente una fuente de contradicciones y situaciones injustas. Algunos de estos aspectos podrían ser los siguientes: o Art. 94: Sucesión de mando por ausencia o vacancia del titular En el literal A) se establece que será instantánea y automática recayendo en el Personal Superior que correspondiera de acuerdo a lo previsto en las leyes particulares de cada Fuerza. Para los Comandos y reparticiones donde presten servicios oficiales pertenecientes a diferentes fuerzas se hace necesario considerar un criterio común a las FF.AA., que luego sea recogido en sus respectivas leyes orgánicas, para facilitar y asegurar la sucesión de mando en forma clara y coordinada. o Art. 109: Tiempos mínimos de antigüedad computable en el grado. Se establece que los Oficiales Subalternos deberán tener como mínimo 15 años efectivos de servicio, incluyendo la jerarquía de Capitán o equivalente, para estar en condiciones de ascenso al grado siguiente. No dispone la cantidad de años en cada grado y expresa que deben tender a ser la misma para cada Fuerza. No se toma en cuenta que los ascensos implican diferencias salariales y que, al considerarse la precedencia en las reparticiones conjuntas, la fecha de ascenso es una de las determinantes. Esto genera inequidades que se subsanarían estableciendo criterios comunes en la LOFFAA, para luego ser recogidos en las orgánicas de cada Fuerza. La ley debería establecer los tiempos de permanencia en el grado también para los Oficiales Subalternos, de forma análoga a como lo hace para el resto de las categorías. o Art. 110: Dispone que los tiempos máximos de permanencia en cada grado serán establecidos por la ley orgánica de cada Fuerza, y que no podrán ser menores al doble de los tiempos mínimos. Agrega que el alcanzarlo no se considera retiro obligatorio, por lo tanto, serán dados de baja, salvo que puedan acogerse al retiro voluntario. Los tiempos máximos de permanencia en cada grado deberían ser establecidos en la LOFFAA para evitar inequidades. La baja por permanecer más allá del tiempo máximo, cuando es por razones ajenas al interesado, es inaceptable, porque es el propio sistema el que provoca la falta de vacantes para ascender, al permitirlo únicamente por vacantes reales. Debería mantenerse el Retiro Obligatorio como opción para esta situación que es injusta y perjudicial para el Personal Militar. o Art. 111, literal b): Refiere al cese de la proyección de carrera del Oficial, que continúa ocupando vacante real presupuestal, sin derecho al ascenso, por un tiempo mínimo que se establecerá en la respectiva ley orgánica de su Fuerza. Esto es inconveniente, debiendo ser establecidos los tiempos mínimos por la LOFFAA para todas las Fuerzas. Con anterioridad a configurarse la fecha de baja, si se produjera una vacante real, la misma deberá ser ocupada por quien corresponda, aunque el trámite de Cese de Proyección de Carrera hubiera sido iniciado en tiempo y forma. o Se eliminan los Tribunales de Honor (art. 145), pero se crean Tribunales de ética y Conducta Militar (art. 149) La eliminación de los Tribunales de Honor carece de justificación sustentable, desde que son sustituidos por otros tribunales cuya denominación sugiere ser muy similares. Por otra parte, la Constitución de la Republica establece a texto expreso en su artículo 7, el derecho de sus habitantes a ser protegidos en su honor, entre otras condiciones sustantivas como la vida, la libertad, la seguridad, el trabajo y la propiedad. ?Cuál será la verdadera razón de este cambio? Los uruguayos tenemos hoy altos índices de desocupación, inseguridad nunca antes conocida, el Estado crece y avanza sin pausa, y todo eso nos quita libertad. ¿Estaremos ante el declive de otro de nuestros derechos fundamentales como lo es el Honor?. Por todas estas razones es que apelamos a la opinión pública y a la gestión responsable de los partidos políticos, para que se promueva cuanto antes la revisión crítica de esta ley con vistas a derogarla, y permitir un tratamiento que debe contar necesariamente con el concurso de las consideraciones técnico-profesionales de las propias Fuerzas Armadas. Con el análisis tranquilo, informado y de todos los actores políticos, sumado a la asistencia profesional idónea. Nada de esto ocurrió en estas instancias de año electoral, donde el apuro por aprobar este mal texto pudo más que el sentido de responsabilidad institucional que debería prevalecer a la hora de tratar asuntos, que por su índole y gravitación, no pueden ser considerados como meras prendas de la propaganda política. Deploramos por irresponsable, y por fuera de tono y de lugar, esta errónea desviación de los deberes institucionales en los que ha incurrido la momentánea mayoría del Parlamento. Es un ejemplo de lo que el país debe superar si verdaderamente quiere avanzar y no postrarse en los pleitos y revanchismos del pasado.-
COMISIóN DIRECTIVA DEL CENTRO MILITAR

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Carta al Semanario Búsqueda

La sanción a Manini Ríos (I)

N°1986 - 13 AL 19 DE SEPTIEMBRE DE 2018

Sr. Director:

La culpabilidad indebida. La sanción impuesta al señor Comandante en Jefe del Ejército Nacional por el Poder Ejecutivo es improcedente y, principalmente, es injusta. En su pura formulación y en las endebles razones que pretenden sustentarla se demuestra un ánimo de menoscabo hacia el espacio y los derechos que las Fuerzas Armadas tienen en el orden institucional. No nos extraña que este extremo indeseable se haya consumado. Desde filas gubernamentales hace ya bastante tiempo que hay una clara voluntad de hostigamiento y de provocación hacia la familia militar en su conjunto, trátese de retirados como de activos. La persecución se cumple en distintos frentes y bajo diferentes excusas y argumentos: sea porque se recrean o inventan litigios de hace cuarenta años o más, que las leyes de la República y los inequívocos pronunciamientos de la voluntad popular laudaron en dirección a la paz; sea porque se expresan superiores razones de orden económico, aduciendo que las Fuerzas Armadas son un gravoso peso para las cuentas del Estado; sea porque la enseñanza que se dicta en los institutos de formación militar producen resultados de alta calificación bien diferenciados de los bajos y lastimosos rendimientos que se dan en los otros órdenes de enseñanza, pero se proponen cambios para eliminar los liceos militares. Lo cierto es que siempre estamos ante un ataque, un pretendido arrinconamiento, una amenaza, una quita de derechos o una campaña sostenida que busca desprestigiar la profesión militar y confinar a las Fuerzas Armadas a una mínima y vergonzante expresión institucional. El episodio que ha culminado con esta última andanada de acoso y desprecio es una muestra clara de la mala disposición oficial para manejar los temas relativos a las Fuerzas Armadas. En lugar de apercibir al Ministro, que para defender un imposible proyecto de ley recurrió a la falacia de presentar cifras erróneas para intentar sustentar que aquello que efectivamente producirá daño real en las carreras, incentivos y retiros de los militares resulta en realidad beneficioso, sanciona al Comandante en Jefe del Ejército que, como corresponde a sus deberes de liderazgo funcional, mostró que esas cifras no son las correctas y, por lo tanto, su invocación como todo argumento ante la opinión pública se debía o bien a ignorancia aritmética o bien a la intención de ocultar la verdad. Lamentamos que el Poder Ejecutivo no tuviera la prudencia de revisar sus propias cuentas antes de apresurarse por este grave camino en el que ha incurrido. Buscar culpas en los militares para justificar la crisis y la caída estrepitosa de los indicadores económicos y financieros, siendo los funcionarios peores pagos del Estado, es una grosera maniobra que solamente se puede explicar por la supervivencia del encono, del prejuicio ideológico o de la simple y pura falta de ponderación para manejar los superiores intereses de la Nación. Enviamos al Comandante en Jefe del Ejército nuestro más firme apoyo en esta hora crítica y nuestro resuelto aprecio por la sostenida responsabilidad y dignidad de su conducta, de la que todos nos sentimos bien orgullosos y absolutamente representados.
La comisión directiva del Centro Militar
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